Antes facturaba a mano cada proyecto y siempre se me colaba algún recordatorio. Con la plantilla y el circuito de revisión que explican en la guía, ahora cierro el mes en una tarde y sé qué facturas siguen pendientes.
Marta Ibáñez
Estudio de ilustración, Madrid
Pasamos de un tablero enorme a una lista por proyecto. Parecía un paso atrás, pero el equipo dejó de perder tiempo actualizando tarjetas. La comparativa de formatos nos ayudó a decidir sin migrar todo de golpe.
Diego Ferrer
Productora audiovisual, Valencia
Lo de la nomenclatura de archivos me pareció obsesivo al principio. Dos años después, recuperar un proyecto antiguo lleva minutos y no tengo que preguntar a nadie del estudio dónde está la versión buena.
Nuria Salas
Diseño editorial, Bilbao
Automatizamos los recordatorios de pago pero mantuvimos la revisión manual de importes. Ese equilibrio es justo lo que faltaba en otras guías: no todo tiene que ser automático para ganar tiempo.
Álvaro Nieto
Fotografía de producto, Sevilla
Trabajo sola y no necesitaba una plataforma enorme. La guía sobre cuándo basta una lista simple me ahorró meses de configuración y una suscripción que no iba a usar.
Clara Domínguez
Dirección de arte freelance
Documentar las decisiones de cada proyecto nos quitó discusiones repetidas con clientes. No es una herramienta, es una costumbre, y la explicación paso a paso se entiende sin tecnicismos.
Iván Requena
Estudio de motion graphics, Zaragoza