El punto de partida
El estudio recibía entre cuatro y seis proyectos nuevos al mes. Cada uno arrancaba con un hilo de correo distinto: presupuesto por un lado, referencias por otro, accesos a la carpeta del cliente en un tercero. Cuando alguien retomaba el proyecto dos semanas después, tenía que reconstruir el contexto leyendo hacia atrás.